jueves, 22 de julio de 2010

La sociedad y su comportamiento individual se pueden observar claramente en el colectivo. Demás está decir que no me refiero al colectivo como clase de sustantivo, sino al invento argentino, también conocido como "autobús", "bus", "omnibus", etc.

Allí podemos observar las distintas clases de personalidades que hay en la sociedad, sus inseguridades, si son ambiocioso, entre otras cosas.


Para que no piensen (o al menos aún no lo confirmen) que estoy divagando, comenzaré a dar ejemplos.

Una persona que viaja todos los días a la misma hora, en la misma línea de transportes, si presta atención podrá determinar que hay un grupo de gente con el que coincide a diario en el mismo colectivo. Así luego de un tiempo, podrá determinar quién baja antes que uno (asumo que yo hago eso) para ubicarse estratégicamente y conseguir asiento.

Pero a su vez, existe la posibilidad de perder ese colectivo y tener que esperar al siguiente. Entonces, aquí surge un pequeño dilema: ¿Quién bajará primero? Y es en ese preciso momento donde sale a la luz las diferentes personalidades de cada pasajero.

A saber, algunos de ellos son:

* Quienes prefieren ubicarse comodamente pero de pie, en cualquier recoveco donde no será luego necesario volver a moverse, excepto al llegar a destino. De esta gente podemos deducir que no le gustan los cambios, dado que prefieren rechazar la idea de conseguir asiento antes de tener que estar moviéndose continuamente, "corriéndose para el fondo que hay lugar!"...


* Quienes aunque no quepa una aguja por la gente que viaja, siempre quieren ir más allá. Algunos pidiendo permiso, otros no... Llegan hasta el fondo del coche para estar igual de inómodos que en la parte delantera. Esto demuestra que son personas capaces de atravesar distintos obstáculos con tal de alcanzar sus objetivos. Algunos, incluso, hasta con grandes cargas encima lo logran, lo cual demuestra mayor empeño e ímpetu. Otros lo hacen meramente con el fin altruista de que pueda seguir subiendo gente :).


* Quienes se sientan en los lugares menos pensados, como los escalones, o en caso de ser uno de esos nuevos coches, en las partes plásticas que hay entre algunos asientos. Esta clase de gente demuestra gran capacidad de adaptación a las dierentes circunstancias de la vida.


* Los inconformistas o ambiciosos, depende de dónde se los mire, que cuando el colectivo cuenta con varios asientos vacios, cambian a cada rato de ubicación.


* Los que apenas se sientan, quedan inconsceintes. Algunos están realmente agotados y otros no tanto, pero consideran que es mejor cerrar los ojos antes que ver pasar a algún viejito/a o alguna embarazada y tener que cederles el asiento.


* Los que abarcan mucho espacio y no por un tema de contextura física sino porque, a diferencia de los que se van hasta el fondo, ellos no quieren que suba nadie más y les quite espacio.


* Los que el azar les juega una mala pasada, y después de estar parados por largo rat al lado de un asiento, cuando deciden moverse, ese lugar se desocupa y se sienta alguien que recién subió, jejeje, ironías de la vida cotodiana...


En fin, si se sintieron ientificados con alguno de los ejemplos (yo tengo un poco de varios de ellos), o no, igual espero que lo hayan disfrutado.


Florci